Caldas, territorio de contrastes

El departamento de Caldas es eminentemente una región cafetera, pues al año reporta la Federación Nacional de Cafeteros unas 77.500 hectáreas de café sembradas en zona de montaña. Por sus características, el departamento  se ha denominado como Paisaje Cultural Cafetero, donde confluyen elementos geográficos, económicos, culturales y sociales de una comunidad que vive de la caficultura en zonas de ladera.

La ubicación geográfica de Caldas permite una gran diversidad paisajística ya que se encuentra en el centro occidente del país, entre las cordilleras Occidental y Central y los valles de los ríos Cauca y Magdalena. Los 27 municipios, dividos por afinidad en seis subregiones, tienen una amplia gama de oportunidades para vivir experiencias diferentes y disfrutar de la naturaleza.

Con variados climas que van desde los cálidos, pasando por templados hasta fríos y de páramo, grandes pendientes, profundos cañones, planos valles y ecosistemas con influencias andinas, amazónicas y pacíficas, convierten a la región en un territorio de contrastes. En tan sólo 4 horas de recorrido en vehículo por la vía Panamericana, los visitantes pueden pasar de los 5.200 metros sobre el nivel del mar en el Parque Nacional Natural Los Nevados, hasta los 190 metros sobre el nivel del mar a orillas del río Magdalena en el municipio de La Dorada.

Montañas llenas de vida

Los paisajes andinos se encuentran por encima de los 1.200 metros sobre el nive del mar. Se trata de bosques tropicales y nubosos sobre las montañas de las cordilleras.

Allí pueden observarse decenas de especies de árboles, orquídeas y bromelias, que se encargan de cosechar diminutas gotas de agua que forman la neblina y escurren por las plantas, incrementanto el caudal de los ríos que nacen en los ecosistemas de páramo de los bosques altoandinos.

Árboles como encenillo, sietecueros, cedro, roble y aliso, acompañados por arbustos y helechos arbóreos, hacen que los colores y texturas de los paisajes sean variados.

En los bosques andinos se encuentra una gran biodiversidad compuesta por ranas, insectos, mamíferos y aves, por lo que las actividades ecoturísticas se centran en el avistamiento de paisaje y fauna, el senderismo con diferentes grados de dificultad o el reconocimiento de actividades campesinas como la caficultura, ovinocultura y la ganadería. Estos paisajes predominan en las subregiones centrosur, alto oriente y bajo occidente de Caldas.

Mosaico con influencia amazónica

En la cuenca del río Magdalena, en los municipios de La Dorada, Victoria, Norcasia y Samaná, existe una gran riqueza natural con ecosistemas y paisajes diversos que confluyen en un mosaico único y con gran valor que tiene influencia de los paisajes amazónicos.

La cuenca, además, cuenta con condiciones ambientales excepcionales, en las que se destacan un sistema hídrico sólido y abundante con las cuencas de los ríos Samaná, La Miel, Guarinó y Purnio, la Laguna de San Diego y la Charca de Gurinocito, entre muchas otras.

Las actividades ecoturísticas que ofrece esta zona son la pesca deportiva, el balsaje por el río La Miel, el recorrido por el embalse Amaní que surte a la hidroeléctrica Miel I, los deportes de aventura, las visitas a explotaciones ganaderas y de búfalos, con múltiples opciones y servicios para los visitantes.

Etnocultura en el cañón del Cauca

Los paisajes de la cuenca media del río Cauca en las subregiones del alto y bajo occidente de Caldas, tienen características especiales, por lo escarpado de las montañas que lo rodean y su confluencia con el valle del río Risaralda.

Esta región se asocia a paisajes de ecosistemas secos tropicales, con coberturas vegetales boscosas, donde habitan árboles, insectos, aves y maníferos en su mayoría endémicos, es decir, propios de éstas regiones, que se adaptan a las temporadas secas, modificando sus características físicas en estas épocas. Esto demuestra su importancia en la naturaleza y sus aportes a la retención de suelos, captura de carbono y regulación hidríca.

En el Cañón del Cauca habitan grupos índígenas y de la cultura Embera Chamí, quienes producen alimentos para su sustento en pequeñas parcelas. Allí también se realizan actividades ganaderas, agrícolas y de minería artesanal, además de producción panelera, cestería artesanal y gastronomía típica. Los turistas difrutan del avistamiento del paisaje y de las visitas a comunidades indígenas y de actividades de aventura como el parapentismo y el rafting.

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