Un sendero para los colibríes

Foto banner Amazilia franciae – Amazilia Andino – Wladimir Giraldo

En el Bosque Popular el Prado de Manizales se dio al servicio un nuevo sendero ecológico al que se denominó Los Colibríes.  Los visitantes podrán disfrutar de un recorrido de 1.5 hectáreas de bosque secundario en recuperación, en los límites con el cerro de Sancancio.

Al recorrer el sendero se encontrarán con variedad de flora y fauna propias de este tipo de bosque como son: Arboloco o Camargo, Yarumo, Arrayán de Manizales, Drago, Manzanilla, Trompeto Curador, Chusque, especies de Pino introducidas por el hombre y otros árboles. Así mismo de especies de aves de las 142 con que cuenta el inventario de la ciudad, entre ellas: Tangaras, reinetas, búhos, ibis, alcaravanes, quetzales, pavas y otras.

También se puede apreciar fauna menor: insectos, mariposas, moscas, cucarrones, libélulas, y otras especies del reino animal como reptiles, lagartijas, ardillas, cusumbos, zorros de cola plateada, armadillos.

El Bosque Popular El Prado se encuentra sobre los 2.020 metros sobre el nivel del mar, localizado al oriente de Manizales, con entrada sobre la Avenida Alberto Mendoza Hoyos. Es un parque de 53,65 hectáreas, donde se pueden desarrollar actividades deportivas, recreativas, culturales, lúdicas, educativas y medioambientales.

Este sitio hace parte del circuito de ecoparques que tiene Manizales, administrado por el Instituto de Cultura y Turismo, sitio ideal para interactuar con la naturaleza a través de sus amplias zonas verdes y bosques de selva húmeda tropical.

LOS COLIBRÍS, JOYAS DE LA NATURALEZA

Los colibríes también conocidos como picaflores, chuparrosas, tucusitos, pájaros mosca, ermitaños o quindes, son aves endémicas de América Latina con un registro de aproximadamente 350 especies en el mundo, de las cuales 165 aproximadamente están en Colombia.

Son minúsculas aves de colorido plumaje con particularidades encantadoras:

El ave más pequeña descubierta de todas las existentes.

La forma de aleteo diferente al de las demás, ya que ejercen una rotación de las alas que les permite avanzar frente a las flores, tomar el néctar y luego retroceder.

Las únicas que pueden volar en reversa.

El zumbido con las alas, que mueven con mayor rapidez que las de cualquier otra ave, hasta el extremo de que no se distinguen cuando vuelan.

Su corazón en estado de reposo late entre 500 a 700 veces por minuto, y en estado activo puede latir 1.200 veces por minuto.

Aves fantásticas con picos largos, finos y rectos, adaptados para cumplir su importante papel de polinización, vital para la preservación del ecosistema.

En general, los colibríes se reconocen como aves brillantes e iridiscentes y de vuelo veloz, que buscan néctar entre las flores (aunque es frecuente observarlos cazando insectos para proveerse de proteína).

Las flores de las que se alimentan los colibríes son generalmente de colores llamativos ya que con su visión aguda, ubican con facilidad estas marcas entre la vegetación oscura de los bosques, así como en sitios de mucha intensidad lumínica. La variedad en las formas de flores visitadas es tan amplia como la misma forma de los picos de los colibríes, desde flores rectas, curvas, o profundas, hasta pequeñas y colgantes, entre muchas otras más.

La leyenda dice que cuando un picaflor o colibrí se acerca a una casa, es señal de que habrá gratas visitas y que un alma será amorosamente guiada al Paraíso.

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