Bolívar Cóndor

Ícono cultural que desafía el tiempo

Plaza de Bolívar

Bien Mueble localizado en espacio público, inventario patrimonial a cargo del municipio de Manizales

Monumento transformador

El Bolívar Cóndor llegó a la Plaza de Bolívar de Manizales en 1991 como resultado de un proyecto impulsado por la Alcaldía de Manizales, la Gobernación de Caldas y la Sociedad de Mejoras Públicas.

La obra fue encargada al maestro Rodrigo Arenas Betancur en 1986, en el marco de la transformación urbana de la plaza principal de la ciudad, concebida como un espacio público más contemporáneo, de pisos duros en ladrillo vitrificado, enmarcados por escalinatas que peatonalizaron las vías laterales y con un gran pedestal reservado para la estatua de Simón Bolívar.

La escultura reemplazó al monumento de Simón Bolívar realizado por el italiano Paolo Tenerani, el cual había permanecido en el lugar desde 1928 y que es una réplica del primer retrato escultórico del Libertador, hecho por su padre, Pietro Tenerani e instalado en Bogotá en 1846. Fue elaborada en el mismo taller europeo y con los mismos moldes que el original en un encargo que inició en 1919. 

Entre hombre y cóndor

El Bolívar Cóndor de Manizales esta fundido en bronce y tiene un peso aproximado de 25 toneladas, la obra presenta una interpretación singular del Libertador. Arenas Betancur fusionó la figura humana con la del cóndor andino, creando un ser mítico que parece debatirse entre el vuelo y el reposo, en una alusión a la frase de Bolívar “mis sueños son como un cóndor que atraviesa los Andes”.

La escultura, de 5,40 metros de altura, muestra una abertura en el vientre y un ala rota a través de la cual la luz proyecta sobre el suelo la silueta de Suramérica. A sus pies se encuentra una máscara de Bolívar sostenida por tres lanzas, elemento que complementa la narrativa simbólica de la obra y profundiza su carácter mítico y heroico.

Otro de los grandes valores del templo son sus vitrales, elaborados por reconocidas casas y talleres especializados de Nueva York, Florencia, Cali y Colombia. Sobresalen las obras diseñadas por el artista holandés Joep Nicolás y el gran rosetón orientado hacia la Plaza de Bolívar.

Ícono cultural que desafía el tiempo

El Bolívar Cóndor es un símbolo de Manizales. Su lenguaje escultórico rompe con las representaciones tradicionales del Libertador para proponer una reflexión sobre la libertad, el sacrificio y la identidad latinoamericana. Además, la obra está ligada a la experiencia personal de su autor, quien, tras sobrevivir a un secuestro de 81 días durante su proceso de creación, imprimió en ella una visión marcada por la lucha, la fragilidad y la resistencia humana.

Como última gran obra de Rodrigo Arenas Betancur antes de su fallecimiento en 1995, el monumento constituye un patrimonio artístico de enorme valor histórico, cultural y simbólico para la ciudad y el país.

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