10 años de declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero

El 25 de junio se celebran diez años de la inclusión del Paisaje Cultural Cafetero -PCC- en la lista del patrimonio mundial de la Unesco. Esta declaratoria promueve la protección, la conservación y reconoce también las características únicas con valor universal que se consolidaron en 47 municipios de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca alrededor de la cultura cafetera.

Singularidades del PCC

La motivación de una declaratoria como patrimonio de la humanidad surge desde la importancia de la caficultura para nuestra región y de las implicaciones socialis, económicas y naturales que tiene el cultivo.

El Paisaje Cultural Cafetero, es especial y singular porque el clima y la calidad de los suelos volcánicos de esta región permiten la diversidad de cultivos y la posibilidad de la siembra de café en terrenos montañosos y de ladera. Otros aspecto singular, es la gran variedad de especies animales y vegetales que cohabitan con el café y que no se encuentran en otras zonas cafeteras del mundo.

En lo cultural, también existen particularidades, las familias que viven de la caficultura en nuestra región son numerosas, han aprendido el oficio de generación en generación y toda la familia se involucra en la producción. Además los habitantes de la región cafetera se han adaptado al medio desde la colonización que provino de Antioquia y han consolidado costumbres, vivencias, comidas, caminos, fiestas y expresiones que son propias de la región.

Desde lo físico, la arquitectura y la infraestructura vial son otras características del paisaje cultural, representado en casas costruidas con madera, guadua y teja de barro y caminos que suben la ladera y recorren su vértice.

Desde la economía la caficultura es una de las actividades mas difundidas del sector primario, el café es el principal producto de exportación del país y los recursos que ha generado han contribuido al desarrollo social y económico del país.

Valores

Son cuatro los valores principales definidos en la declaratoria:

A. Esfuerzo humano familiar que ha pasado de generación en generación, para producir un café de excelente calidad.

2. Cultura cafetera para el mundo.

3. Capital social estratégico construido alrededor de la institucionalidad cafetera.

4. Conservación y equilibrio entre tradición y tecnología para garantizar la calidad y sostenibilidad

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