La adrenalina, emoción y aventura extrema se vive en el ecoparque Los Yarumos

Salir de la rutina por algunos segundos o minutos; sentir la adrenalina, energía y felicidad que produce la sensación de libertad al volar por los aires como las aves e inhalar el aroma a naturaleza, son algunas de las emociones que experimentan los visitantes que ingresan cada fin de semana al Ecoparque Los Yarumos y se aventuran a la práctica de deportes extremos.

Y aunque existen muchos deportes de este tipo, todos tienen algo en común: permiten que las personas dominen sus temores, se arriesguen a experimentar nuevas emociones y se deshagan del miedo.

Y aunque practicarlos implica cierto riesgo, no suponen una amenaza si se realizan con cuidado, responsabilidad y de la mano de guías expertos que estén atentos a todos los requerimientos y situaciones, como los que trabajan en nuestro ecoparque.

Canopy y Puente Tibetano

Actualmente, cada fin de semana, aproximadamente 200 personas están practicando estas dos experiencias que se encuentran disponibles en el ecoparque Los Yarumos de manera gratuita para toda la ciudadanía, solo reclamando previamente la ficha de turno en el punto de información.

En promedio, durante cada hora a partir de las 9:00 a.m., hacen uso de este servicio 15 visitantes entre niños (mayores de 8 años), jóvenes y adultos, y que cumplen con los siguientes requisitos: estatura mínima de 1.40 metros, peso mínimo de 45 kg y máximo de 90 kg, además de contar buen estado de salud, no presentar problemas cardiacos, no haberse sometido a cirugías recientes o en el caso de las mujeres, no estar en embarazo.

El recorrido inicia en el canopy, el cual está diseñado para que la persona sea impulsada por la gravedad, lo que proporciona la sensación de volar por encima de los árboles a 40 metros de altura.

Para esto, se prepara al usuario con todos los elementos de seguridad: casco; poleas, arnés, cintas y mosquetón; para posteriormente subir a la plataforma e iniciar el descenso por el cable de 165 metros de largo y que permite ir a 45 km por hora, disfrutando de un vuelo de aproximadamente 30 segundos, logrando observar el ecoparque desde las alturas y contemplar la naturaleza desde otra perspectiva.

El regreso se hace a través del puente tibetano que tiene 120 metros de largo y 35 metros de altura. Está compuesto por diferentes cuerdas, la inferior que se encuentra tensionada para que se pueda caminar sin problemas y las superiores que posibilitan que quien cruza se sostenga y mantenga el equilibrio.

El tiempo para cruzarlo depende de la habilidad que se tenga, la cual puede ser entre 15 minutos y hasta una hora. Aunque el recorrido de regreso se puede hacer a pie por el sendero habilitado, se recomienda cruzar el puente para vivir la experiencia extrema de manera completa.

Es así como cada vez que una persona realiza una aventura de riesgo, en realidad se está demostrando a ella misma que es capaz de hacer cosas increíbles.

Lo que opinan los usuarios

Ana maría Cardona.

Es una experiencia excelente y para repetir, invito a todos los manizaleños a que vengan y no se la pierdan. Es una sensación de adrenalina, de mariposas, pero uno se relaja y es súper chévere, se disfruta del paisaje.

Roque Vergara Rojas.

Es una experiencia excelente, la hice por primera vez y quedo encantado para volverla a repetir, la recomiendo. Al principio se siente un poco de susto y adrenalina, pero uno ya después se acostumbra al paisaje y es espectacular

Luis Ramón Cortés.

Es espectacular, un poquito de nervios al principio porque era la primera vez, pero es algo que se debe repetir. Recomiendo a los manizaleños que vengamos a conocer nuestra ciudad y nuestro paisaje cultural que es espectacular, es algo para compartir en familia.

El dato

Estas actividades se encuentran disponibles sábados, domingos y festivos, y el horario de apertura del ecoparque es de 8:30 a.m. a 5:00 p.m.

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