

Carrera 22 Nro. 21-02
Declarada Bien de Interés Cultural de la Nación Decreto 2178 de 1996
El edificio Zuluaga Pinzón está ligado a la historia de una figura médica, científica y humanitaria de la sociedad manizaleña durante las primeras décadas del siglo XX: el doctor Julio Zuluaga Gómez, nacido en Salamina, Caldas, llegó a la capital del departamento en 1917 y desde entonces contribuyó de manera decisiva a la modernización de la medicina en el occidente colombiano.
Fue pionero en la introducción de los Rayos X y en la aplicación de tratamientos de vanguardia. Su vocación de servicio también marcó su trayectoria: durante cerca de 30 años realizó trabajo médico gratuito en parte de su jornada y practicó más de cinco mil cirugías de alta complejidad. En 1917 fundó una clínica de orientación quirúrgica que, pocos años después, fue consumida por el incendio de 1922, la familia Zuluaga Pinzón no se rindió y posteriormente, en 1929, participó junto con otros médicos en la creación de la Clínica Manizales.
Su propia historia familiar también estuvo marcada por los incendios que transformaron la ciudad. La vivienda que ocupaba inicialmente, construida con materiales propios de la arquitectura de colonización, como madera y bahareque, resultó gravemente afectada en 1922 y finalmente fue destruida por completo en el incendio de 1926.
Ante esta situación, en 1930, Julio Zuluaga y su esposa, Sofía Pinzón, hermana del reconocido empresario cafetero Carlos Pinzón, promovieron la construcción de una nueva residencia en el mismo lote sobre la carrera 22. El resultado fue un edificio concebido bajo las nuevas normas de seguridad, con concreto armado y mampostería maciza, que se convirtió en una expresión de la modernización urbana de Manizales.

Fue diseñado en 1947 por el arquitecto Habacúe Márquez. El inmueble ocupa un lote de 286 metros cuadrados y cuenta con aproximadamente 958 metros cuadrados construidos, con una altura cercana a los 12 metros. Su planta rectangular se organiza alrededor de una circulación central de doble crujía, es decir, habitaciones al lado y lado del pasillo, que distribuye los espacios sociales y privados de la vivienda. Esta volumetría combina influencias eclécticas propias de la arquitectura republicana de la época.
Construído con tres pisos, un apartamento independiente por nivel y un sistema de elevador, el Edificio Zuluaga Pinzón fue concebido como uno de los primeros edificios residenciales en altura de la ciudad. Tiene estructura en concreto reforzado, losas de concreto, ladrillo revocado, acabados en parquet de madera y baldosa de cemento policromada, que introdujeron técnicas y materiales modernos para su época.
El diseño con rasgos del estilo naval, una vertiente del Art Déco caracterizada por líneas curvas y horizontales inspiradas en los grandes transatlánticos. El torreón, sobre la esquina ochavada, evoca la silueta de un minarete de la cultura árabe, particularidad que dio origen al apelativo, ¨Edificio Árabe¨, como es conocido el edificio.
El edificio fue concebido como una residencia multifamiliar de élite para la familia Zuluaga Pinzón, su uso se transformó con el paso de las décadas. Actualmente alberga oficinas y locales comerciales independientes, especialmente en sus plantas inferiores, manteniendo su estrecha relación con la dinámica comercial de la Carrera 22.
Su trayectoria también está vinculada a la historia financiera de Manizales. En sus espacios del primer nivel funcionó The Royal Bank of Canada y posteriormente entidades nacionales como Banco del Ruiz y el Banco de los Andes, asociadas a la bonanza cafetera y las exportaciones.
Las transformaciones realizadas en su interior hicieron que el inmueble fuera clasificado como Conservación 2B por la Alcaldía de Manizales, categoría que reconoce la pérdida irreversible de algunos valores tipológicos propios de su espacialidad interior, pero que, al mismo tiempo, destaca la conservación de una fachada con suficientes atributos para identificar las formas de vida y las expresiones arquitectónicas del periodo republicano.
Hoy, el Edificio Zuluaga Pinzón permanece como una pieza fundamental del patrimonio arquitectónico de Manizales. Su historia reúne medicina, economía, innovación, memoria familiar y transformación urbana, mientras su singular silueta continúa recordando una época en la que la ciudad se reconstruyó después de los incendios y comenzó a mirar hacia la modernidad.






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