

Calle 23 Nro 23-48
Declarada Bien de Interés Cultural de la Nación Decreto 2178 de 1996
La casa fue construida hacia 1929 como residencia de Rufino Villegas Restrepo, ilustre comerciante y empresario de Manizales, cuya actividad estuvo vinculada al comercio, los bienes raíces y el entretenimiento. Lideró un almacén de importaciones con su nombre, siendo muy frecuentado por la alta sociedad manizaleña, ya que ofrecía artículos europeos de lujo, como sombreros de la marca italiana Barbizio o cemento procedente de Inglaterra, artículos llegaban a la ciudad mediante el cable aéreo. Su trayectoria también estuvo ligada al desarrollo cultural de Manizales. En 1924, junto con Daniel Restrepo y Nepomuceno Mejía, constituyó la sociedad encargada de construir y administrar el Teatro Manizales.
La construcción de su residencia coincidió con el proceso de reconstrucción de la ciudad posterior a los incendios de 1925 y 1926, periodo en el que se consolidó el actual centro histórico con arquitectura de influencia republicana y estilos europeos. Aunque no se conoce un documento que identifique con precisión a sus diseñadores, su concepción recoge la experiencia de firmas como Papio y Bonarda, Ulen & Co. y otros profesionales y maestros de obra que construyeron en el sector durante esta época. Las obras fueron adelantadas con mano de obra local.

La casa ocupa un lote de 251 metros cuadrados, de los cuales 490 son construidos. Su altura promedio es de 8 metros y alcanza cerca de 12 metros en la esquina donde se ubica el torreón.
Tiene una planta rectangular y se organiza alrededor de un vestíbulo central. Hacia la calle se disponen salones y habitaciones, mientras el comedor y las áreas de servicio se ubican hacia el interior, articulados con las circulaciones y los espacios de la vivienda. La construcción usa materiales de la región con técnicas innovadoras en la época como bahareque encementado y embutido, madera tallada y cubiertas en teja de barro, además de elementos en fibrocemento y una marquesina.
La edificación tiene dos elementos distintivos, el primero es el torreón, un detalle de inspiración europea que le otorga elegancia e imponencia al edificio, se trata de un volumen sobreelevado que corona la esquina ochavada, una solución característica de la arquitectura del Centro Histórico de Manizales que suaviza el ángulo de la esquina y le otorga jerarquía dentro del paisaje urbano. El segundo elemento que se destaca es el altillo o sobrado posterior, un elemento en el tercer nivel, que no compite con el torreón porque tiene un carácter más privado, este pequeño rectángulo, rodeado de tejados, capta luz y aire hacia el interior de la casa y se hizo para el uso doméstico ya que conecta con la zona interna de la casa y servía para el avistamiento del paisaje.
La casa pasó a ser propiedad de la Caja de Compensación Familiar del Comercio (CAJACOM) el 3 de junio de 1969, mediante Escritura No. 447 y en 1985 pasó a la Caja de Compensación Familiar de Caldas -CONFA-, actual propietaria y usuaria para ofrecer sus servicios.
Entre 1996 y 1998 fue objeto de un proceso de restauración y remodelación dirigido por el arquitecto Guillermo Estrada, con una inversión superior a 120 millones de pesos de la época. Estas intervenciones contribuyeron a preservar sus valores arquitectónicos y permitieron que en 1999 recibiera la Mención al Mérito de Protección del Patrimonio S.C.A. Caldas.
La edificación es valorada como patrimonio con un alto nivel de conservación y por mantener una función social y cultural. Además de acoger servicios orientados al bienestar de los afiliados a Confa, sus espacios han sido usados eventualmente como sala para la realización de eventos artísticos manteniendo vigente su relación con la vida cultural de Manizales y demostrando cómo un inmueble histórico puede conservar sus valores arquitectónicos mientras continúa siendo un espacio activo para la ciudadanía.















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